Mostrando entradas con la etiqueta inflacion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta inflacion. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de noviembre de 2016

Soitave promueve valor razonable de inmuebles


El Impulso.com Nov. 16 de 2016


El  martes 22 de Noviembre de 2016 se dictará este seminario

En tiempos de crisis todas las estructuras sociales se ven debilitadas. Ningún área, ni ningún escenario político, social, jurídico o económico se ven ajenos a esta realidad. Por tal motivo, y con el fin de reflexionar sobre los conceptos, criterios, aspectos y acciones que debe desarrollar el profesional inmobiliario en tiempos de inseguridad jurídica y alta distorsión económica, la Sociedad de Ingeniería de Tasación de Venezuela (Soitave) desarrollará el taller: Valor razonable de un inmueble en escenarios de alta incertidumbre económica y jurídica.
La actividad, tal y como informaron los ingenieros Ana Díaz (presidenta de Soitave Lara), Víctor Alvarado (tesorero de Soitave Lara) y el arquitecto Dany Barrera (vicepresidente de Soitave Lara), estará dirigido a profesionales y asesores inmobiliarios, abogados, apoderados, administradores, contadores, representantes y propietarios que deseen comprender y profundizar sobre valoración de inmuebles y comportamientos del mercado inmobiliario en tiempos de alta incertidumbre económica y jurídica.

Así mismo -continúo Díaz- el taller será impartido por el ingeniero civil Arturo Facchin Olavarría, quien posee 29 años de experiencia en el área de proyectos e inspecciones de obras civiles, 16 años en el área de tasación e investigación inmobiliaria y tiene en su haber una larga trayectoria como ponente en simposios, congresos y talleres, lo que le acredita como un facilitador de altura y hará del taller una experiencia realmente significativa en términos académicos y profesionales, sentenció.
Ahora bien, con relación a la línea temática que se seguirá en este taller, Alvarado reiteró que tendrá un poco de antecedentes históricos sobre las premisas de valoración, se hablará de distorsiones macroeconómicas actuales, fases y ciclos inmobiliarios, fuentes de información disponible, reflexiones sobre el valor razonable de un inmueble, entre otros tópicos que abarcarán.

Es importante destacar que el taller será debidamente certificado por el Colegio de Ingenieros y la Sociedad Ingeniería de Tasación de Venezuela.

lunes, 23 de junio de 2014

El descontrol del gasto público evapora el valor del bolívar

La inflación se perfila como la cuarta más elevada desde 1950


VÍCTOR SALMERÓN 

EL UNIVERSAL
domingo 22 de junio de 2014  12:00 AM
La persistente campaña publicitaria con la que el Banco Central les dijo a los venezolanos que a partir de 2008 contarían con "una economía fuerte, un país fuerte, un bolívar fuerte", ha quedado en el olvido a medida que se esfuma la capacidad de compra de la moneda.

El contraste entre los precios de enero de 2008 cuando el bolívar fuerte entró en escena y los precios de hoy, desnuda la aceleración de la inflación y el vértigo que siente la población ante las cajas registradoras.

En enero de 2008, cuando debió comenzar la época dorada, un kilo de pollo costaba 4,55 bolívares, un kilo de café 11,85 y una entrada al cine 11 bolívares y hoy, para comprar la misma cantidad de pollo y de café, son necesarios 43 y 46,60 bolívares respectivamente, mientras que para la entrada de cine se requieren 120.

Tras la inflación de mayo, en promedio, desde enero de 2008 los precios registran un salto de 512%, el peor registro entre las economías de América Latina.

El epicentro del temblor está en la administración de Hugo Chávez y, desde 2013 de Nicolás Maduro, caracterizada por un incesante incremento del gasto como vía para mejorar la calidad de vida y alcanzar respaldo político a través de aumentos de salario, becas, expansión en el número de trabajadores públicos, pensionados y costosos subsidios.

Miguel Angel Santos, economista y profesor del IESA, precisa en un análisis sobre el tema que en 2012, año en que Hugo Chávez ganó la reelección, el gasto público en términos reales por habitante alcanzó el equivalente a 51% del PIB, cuando en el resto de América Latina solo promedió 30%.

La inyección ha continuado y en los primeros cinco meses de este año el gasto público experimenta un salto de 13% en términos reales que agrava los desequilibrios porque se nutre de una fuente poco sana.

Como el ingreso proveniente del petróleo y la recaudación de impuestos no alcanza para elevar los desembolsos en estas proporciones, el Gobierno recurre al Banco Central, que fabrica billetes para financiar a Pdvsa, además del endeudamiento, y así la cantidad de bolívares en la economía crece velozmente disparando la demanda a niveles que superan abiertamente a la oferta.

La oferta no puede acompañar a la demanda inflada por la inyección de bolívares porque en medio del estancamiento de la producción petrolera, la entrega de barriles con descuento a países aliados y un tipo de cambio artificialmente barato que dispara las solicitudes de dólares, el Cencoex recortó la entrega de divisas a un sector muy importante de la manufactura que sufre por la falta de materia prima.

Al mismo tiempo el precio de los productos importados aumenta velozmente porque la demanda de dólares se ha hecho insostenible y cada vez son más los sectores que dejan de recibir divisas al tipo de cambio preferencial de 6,30 bolívares y deben acudir al Sicad I y II donde el dólar se cotiza a 10 y 49 bolívares.

Aunque Nicolás Maduro se ha negado a eliminar el control de precios y devaluar en toda la magnitud que se requiere para que el dólar deje de estar artificialmente barato, la inflación comienza a alcanzar números históricamente altos.

Entre mayo de 2013 y mayo de este año los precios registran un alza de 60,9% y las proyecciones de bancos y firmas especializadas coinciden en que al final de este año registrarán un salto de al menos 70%.

Es decir, se trataría de la cuarta inflación más alta desde 1950, solo superada por la de 1989, cuando Carlos Andrés Pérez aplicó un plan de ajuste para salir de los controles heredados de Jaime Lusinchi y la del lapso 1994-1996, cuando Rafael Caldera enfrentó una profunda crisis financiera y, nuevamente, implementó un ajuste para abandonar los controles de precios y de cambio.

Nada hace pensar en un mayor control del gasto del Estado. Esta semana Nicolás Maduro anunció una nueva etapa del "gobierno de calle" que durante 2013, según la explosiva carta de Jorge Giordani, se caracterizó por desembolsos "decididos sin estudio previo, improvisados de hecho".

lunes, 25 de noviembre de 2013

Cuánto cuesta una nevera en Venezuela y otras distorsiones en la “guerra económica”

Por Prodavinci

Este trabajo, realizado entre Anabella Abadi, Bárbara Lira y Daniel Ragua, analistas de ODH Grupo Consultor, bajo la dirección de Richard Obuchi, contextualiza en la Venezuela actual las dinámicas de los costos de producción y comercialización, indica cómo el ambiente generado por las políticas públicas incide en la producción y cómo todo estoo afecta las formas de consumo del venezolano.

“Yo busqué en Google cuál era la nevera más cara del mundo y me encontré con un refrigerador en Nueva York que se vende, al cambio (oficial de 6,3 Bs/US$), en 261.450 Bs.” dijo Jorge Rodríguez desde la pantalla de VTV. Según explicó, una tienda en específico vendía una nevera a BsF 817.000, encontrándose entonces en Venezuela una nevera que –a bolívares fuertes- costaba más que la considerada la más cara del mundo. Si bien para esta investigación resulta imposible tener acceso la contabilidad de la empresa referida, los argumentos económicos empleados para contextualizar este costo sí pueden ser analizados.
El análisis de Jorge Rodríguez sugiere que el vendedor local de la nevera obtiene un margen elevadísimo de beneficios, lo que los economistas denominan un beneficio “extraordinario”. Ante esta situación, es probable que una de las primeras cosas que piense un economista –en ausencia de información adicional- es que nos encontramos en una situación donde se producen bajos niveles de competencia. La explicación es sencilla, si puedes comprar una nevera a BsF 261.000  y la puedes vender al triple o más lo natural, sería pensar que muchas otras personas quisieran realizar la misma actividad y obtener niveles similares de ganancia. Por supuesto, a medida que aparecen más vendedores de nevera se incrementa la oferta, el precio disminuya y las ganancias se diluyan hasta alcanzar niveles en que resulte poco atractivo para nuevos participantes entrar a este mercado. Cuando está dinámica no ocurre, y un vendedor puede obtener ganancias elevadas de forma persistente, los economistas suelen buscar algún tipo de barrera o restricción (o quizás alguna distorsión) en el funcionamiento del mercado. Algo que impide que se produzca un nivel de competencia más intenso en el mercado.
En el caso de las neveras, resulta evidente que el problema tiene su origen en que no es fácil comprar una nevera en otro país para venderla en Venezuela.  ¿Incluyó el alcalde Rodríguez en su cálculo el hecho de que el control de cambio implica que el gobierno determina quién, cómo, cuándo, para qué, a qué precio y en cuál cantidad un agente económico puede recibir divisas al tipo de cambio oficial? Este hecho por si sólo podria explicar que haya poca competencia en precios en el mercado de neveras en Venezuela. Sin embargo, y de mayor relevancia para el análisis de las medidas adoptadas recientemente por Maduro, el razonamiento de Rodríguez parte de la premisa que el único costo relevante para vender una nevera en Venezuela es el costo de adquisición al tipo de cambio oficial.
¿Incluyó Rodríguez todos los costos de importación, transporte, servicios, alquileres y pasivos laborales de Nasri? ¿O consideró si los comerciantes debieron usar divisas del mercado negro? Vender una nevera en Caracas no es lo mismo que venderla en Nueva York. El proceso que va desde fabricar la nevera hasta ponerla en la vitrina no es el mismo y, en consecuencia, no puede costar lo mismo.
En el más reciente cambio de prioridades de Nicolás Maduro, el foco de acción es la lucha contra la “especulación”. En la ofensiva contra la “guerra económica” el Órgano Superior de la Economía ha realizado –a la fecha- 1.500 fiscalizaciones, en las que vemos calcular “sobreprecios”  considerando solo el costo de compra de la mercancía. Pero, ¿se consideran los otros costos, no solo en términos contables, sino también en tiempo, riesgos e incertidumbre?
Hacer negocios en Venezuela es muy difícil. Según el Banco Mundial, Venezuela es considerado el 9no peor país del mundo para hacer negocios, ya que: no se protege a los inversionistas; se requieren 17 permisos y 144 días para poder abrir un negocio; tarda 381 días adquirir permisos de construcción, 158 para obtener el servicio eléctrico y 38 para registrar una propiedad; importar una mercancía tarda –en promedio- 82 días; y el pago de impuestos, además de comprometer 3/5 partes de las ganancias brutas, implica 71 pagos por año, teniendo que invertir 792 horas (99 días laborales hábiles). Además, sabiendo que Venezuela es una economía altamente dependiente de las importaciones, resulta altamente problemático que Cadivi tarde entre 30 y 145 días para liquidar divisas; vale decir que las ineficiencias en la liquidación implicó una deuda de US$ 12.000 millones con el sector privado para septiembre de 2013.
¿Cuánto cuesta vender? Suponiendo que la empresa es manufacturera, los costos de producción incluyen: local (agua, electricidad, luz y teléfono), mantenimiento de la maquinaria, materia prima (que probablemente tenga un componente importado) y costos laborales. Además, la empresa debe incurrir en costos administrativos: mantenimiento de la contabilidad, solvencias, trámites Cadivi y Sicad, trámites para sacar mercancía de los puertos, etc. Si la empresa es importadora y distribuidora, si bien no debe incurrir en costos de producción, tiene que cubrir costos laborales y de local, elevados costos burocráticos para las importaciones y muy probablemente debe recurrir al mercado paralelo para obtener divisas suficientes. Mientras que entre 2003 y 2011, el sector privado debió comprar un promedio de  US$ 7.834 millones por año en divisas en el mercado paralelo para cubrir las importaciones, solo en 2012 tuvo que adquirir US$ 19.473 millones.
¿Y si no hay? Un kilo de leche en polvo está regulado en BsF 30,37, pero en un establecimiento informal se puede conseguir a precios que varían entre Bs. 80 y 120. Por un lado, el comerciante informal toma ventaja de la demanda más elevada, por la escasez relativa del producto, pero a su vez también incluye como costos las horas de cola hechas en múltiples ocasiones y establecimientos para conseguir el producto o el mecanismo que emplee para obtener el producto. Por otro lado, ese comerciante sabe que hay personas dispuestas a pagar un precio superior al regulado. Tanto el buhonero descrito como el vendedor de electrodomésticos se enfrentan al mismo problema de fondo: es difícil conseguir la mercancía dadas las restricciones en la oferta. Esa dificultad implica que los comerciantes (grandes, medianos o pequeños) deben hacer mayores esfuerzos para reponer sus inventarios, mientras que los consumidores están dispuestos a pagar precios superiores para obtener los productos, que son escasos y consideran necesarios. Esta disposición a pagar “más caro” es aún mayor  porque: (1) hay una creciente liquidez monetaria, alimentada por el gasto público; (2) los altos niveles de inflación implican que todo es más caro de mes a mes; y (3) vivimos con el prospecto de una economía sin inventarios. En resumen, si el venezolano no compra hoy, mañana el dinero no le alcanzará o no conseguirá los productos.
¿Cuánto cuesta reponer inventarios? Los comerciantes no pueden fijar precios considerando únicamente lo que les costó adquirir un producto. Los comerciantes deben estimar cuánto costará comprar la mercancía para reponer el inventario, por lo que deben considerar cuando menos la inflación estimada. Además, si se trata de bienes importados, es fundamental considerar las posibilidades de que les aprueben o no divisas según las prioridades establecidas por el Gobierno Central; y que las liquiden o no según la disponibilidad de divisas.
Cada vez hay menos productores. Entre 2001 y 2013 el número de patronos y empleadores en el país se redujo en más de 205 mil, de acuerdo al INE. Además, Consecomercio explica que en los últimos 10 años han cerrado 4.000 industrias en el país. La importante contracción que ha sufrido el aparato productivo privado se debe, entre otras cosas, a: (1) problemas de acceso a la materia prima, mucha de ella importada con divisas que Cadivi liquida con importantes retrasos; (2) menor disponibilidad de insumos básicos, industrias que fueron nacionalizadas en 2007 y cuya producción viene en detrimento; (3) fallas en el servicio eléctrico que paralizan operaciones de forma recurrente; (4) precios regulados que no se ajustan a los crecientes costos; (5) el irrespeto a la propiedad privada, que se  ha traducido en más de 1.000 expropiaciones, muchas sin pago del justiprecio.
Todo lo anterior muestra a una Venezuela en que es difícil producir o hacer negocios, por lo que cada vez cuenta con menos productores y menos producción, y se hace más dependiente de lo importado. Menos producción, menos empresas, dificultades para acceder a divisas e insumos, implican una situación donde hay problemas de abastecimiento y una inflación persistente; y donde una nevera se vende a BsF 871.000, mientras que –a cambio oficial de 6,3 BsF/US$- la más cara del mundo cuesta BsF 261.000 en Nueva York. La lucha contra la especulación, mediante una lógica únicamente de fiscalización y control no va a funcionar hasta tanto se restablezca la confianza en la economía venezolana, se incrementen las inversiones y, en última instancia, se permita que sean los incrementos en la oferta  lo que disminuyan los precios y mejoren el abastecimiento. Si algo demuestran las largas colas que han durado más de una semana, es que no muchos piensan que el año que viene tendremos comercios más abastecidos y con mejores precios.
Al final, no es que todo es cada vez más caro, es que el valor de nuestra moneda es cada vez menor; y la usura y la especulación no son más que síntomas de una economía que está mal.

viernes, 22 de febrero de 2013

Ajuste cambiario deprecia el salario mìnimo en 32%


Pasó de 476 a 325 dólares, lo cual significa una caída de 32%

EL UNIVERSAL
sábado 9 de febrero de 2013  12:00 AM
La devaluación del bolívar anunciada ayer por el Gobierno le robó capacidad de compra al salario. 

El salario mínimo en el país, fijado en 2.047,48 bolívares, pasó de 476 a 325 dólares, lo cual significa una caída de 32%, según indicó el director de Econométrica, Henkel García. 

Desde 2012, el poder de compra del salario de los venezolanos ha venido en deterioro. El Índice de Remuneraciones de los Asalariados (IRE) registró una variación de apenas 2,1% en el cuarto trimestre de 2012, inferior a los resultados alcanzados en el tercer trimestre (6,9%). 

Las remuneraciones de los trabajadores del sector privado aumentaron 3,2%, mientras que el sector público no reportó cambios, destaca una nota de prensa del Banco Central de Venezuela. 

Los aumentos de las remuneraciones privadas favorecieron a las agrupaciones de técnicos y profesionales medios (5,6%). 

Aún así, al revisar la evolución del salario y de los precios, el comportamiento de las remuneraciones en ambos sectores no muestra mejoría desde el primer trimestre de 2012, en el caso de quienes se desempeñan en el sector público, y desde el segundo trimestre del año pasado, en el caso de los privados. 

García prevé que el panorama mejore a mediados de año con el aumento del salario mínimo, cuyas estimaciones oscilan entre 20 y 25%. No obstante, advirtió que la inflación va a incidir en su poder de compra al final de año. 

El directivo de Econométrica recomendó a la población reordenar sus finanzas. "No gastar más de lo que ingresa, porque a lo largo del año se va a empeorar la situación económica", alertó. YF

domingo, 16 de septiembre de 2012

Caracas es la ciudad más cara de Latinoamérica


Según UBS le siguen Sao Paulo, Río de Janeiro y Buenos Aires


EL UNIVERSAL
domingo 16 de septiembre de 2012  12:00 AM
Caracas es la novena ciudad más cara del mundo, después de Oslo, Zurich, Tokio, Ginebra, Copenague, Nueva York, Luxemburgo y Estocolmo, según el estudio Precios y Salarios de UBS de septiembre de este año.

El sondeo que realiza anualmente el banco suizo en 72 ciudades demuestra que Delhi es la urbe más barata.

Según el ranking, en Latinoamérica le siguen a Caracas, pero de lejos, Sao Paulo en el lugar 44 y Río de Janeiro en el 45. Buenos Aires se ubica en el puesto 51, Bogotá en el 59, Santiago de Chile en el 60, México en el 63 y Lima en 65.

El informe evalúa el precio de una cesta de 122 productos y servicios, ajustados por fluctuaciones monetarias. El índice del costo de la vida fue calculado mediante la división del precio de bienes por el salario neto por hora en 15 sectores.

Por ejemplo, el estudio reseña que en Buenos Aires y en Río de Janeiro se requieren 45 minutos de trabajo para ganar lo suficiente para comprar un Big Mac. En Caracas para comprar el mismo bien se requiere trabajar 81 minutos.

Para comprar un iPhone en Bogotá se necesitan 142 horas de trabajo, en Buenos Aires 187 horas y en Caracas hay que trabajar 271 horas.RBC