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lunes, 25 de noviembre de 2013

Cuánto cuesta una nevera en Venezuela y otras distorsiones en la “guerra económica”

Por Prodavinci

Este trabajo, realizado entre Anabella Abadi, Bárbara Lira y Daniel Ragua, analistas de ODH Grupo Consultor, bajo la dirección de Richard Obuchi, contextualiza en la Venezuela actual las dinámicas de los costos de producción y comercialización, indica cómo el ambiente generado por las políticas públicas incide en la producción y cómo todo estoo afecta las formas de consumo del venezolano.

“Yo busqué en Google cuál era la nevera más cara del mundo y me encontré con un refrigerador en Nueva York que se vende, al cambio (oficial de 6,3 Bs/US$), en 261.450 Bs.” dijo Jorge Rodríguez desde la pantalla de VTV. Según explicó, una tienda en específico vendía una nevera a BsF 817.000, encontrándose entonces en Venezuela una nevera que –a bolívares fuertes- costaba más que la considerada la más cara del mundo. Si bien para esta investigación resulta imposible tener acceso la contabilidad de la empresa referida, los argumentos económicos empleados para contextualizar este costo sí pueden ser analizados.
El análisis de Jorge Rodríguez sugiere que el vendedor local de la nevera obtiene un margen elevadísimo de beneficios, lo que los economistas denominan un beneficio “extraordinario”. Ante esta situación, es probable que una de las primeras cosas que piense un economista –en ausencia de información adicional- es que nos encontramos en una situación donde se producen bajos niveles de competencia. La explicación es sencilla, si puedes comprar una nevera a BsF 261.000  y la puedes vender al triple o más lo natural, sería pensar que muchas otras personas quisieran realizar la misma actividad y obtener niveles similares de ganancia. Por supuesto, a medida que aparecen más vendedores de nevera se incrementa la oferta, el precio disminuya y las ganancias se diluyan hasta alcanzar niveles en que resulte poco atractivo para nuevos participantes entrar a este mercado. Cuando está dinámica no ocurre, y un vendedor puede obtener ganancias elevadas de forma persistente, los economistas suelen buscar algún tipo de barrera o restricción (o quizás alguna distorsión) en el funcionamiento del mercado. Algo que impide que se produzca un nivel de competencia más intenso en el mercado.
En el caso de las neveras, resulta evidente que el problema tiene su origen en que no es fácil comprar una nevera en otro país para venderla en Venezuela.  ¿Incluyó el alcalde Rodríguez en su cálculo el hecho de que el control de cambio implica que el gobierno determina quién, cómo, cuándo, para qué, a qué precio y en cuál cantidad un agente económico puede recibir divisas al tipo de cambio oficial? Este hecho por si sólo podria explicar que haya poca competencia en precios en el mercado de neveras en Venezuela. Sin embargo, y de mayor relevancia para el análisis de las medidas adoptadas recientemente por Maduro, el razonamiento de Rodríguez parte de la premisa que el único costo relevante para vender una nevera en Venezuela es el costo de adquisición al tipo de cambio oficial.
¿Incluyó Rodríguez todos los costos de importación, transporte, servicios, alquileres y pasivos laborales de Nasri? ¿O consideró si los comerciantes debieron usar divisas del mercado negro? Vender una nevera en Caracas no es lo mismo que venderla en Nueva York. El proceso que va desde fabricar la nevera hasta ponerla en la vitrina no es el mismo y, en consecuencia, no puede costar lo mismo.
En el más reciente cambio de prioridades de Nicolás Maduro, el foco de acción es la lucha contra la “especulación”. En la ofensiva contra la “guerra económica” el Órgano Superior de la Economía ha realizado –a la fecha- 1.500 fiscalizaciones, en las que vemos calcular “sobreprecios”  considerando solo el costo de compra de la mercancía. Pero, ¿se consideran los otros costos, no solo en términos contables, sino también en tiempo, riesgos e incertidumbre?
Hacer negocios en Venezuela es muy difícil. Según el Banco Mundial, Venezuela es considerado el 9no peor país del mundo para hacer negocios, ya que: no se protege a los inversionistas; se requieren 17 permisos y 144 días para poder abrir un negocio; tarda 381 días adquirir permisos de construcción, 158 para obtener el servicio eléctrico y 38 para registrar una propiedad; importar una mercancía tarda –en promedio- 82 días; y el pago de impuestos, además de comprometer 3/5 partes de las ganancias brutas, implica 71 pagos por año, teniendo que invertir 792 horas (99 días laborales hábiles). Además, sabiendo que Venezuela es una economía altamente dependiente de las importaciones, resulta altamente problemático que Cadivi tarde entre 30 y 145 días para liquidar divisas; vale decir que las ineficiencias en la liquidación implicó una deuda de US$ 12.000 millones con el sector privado para septiembre de 2013.
¿Cuánto cuesta vender? Suponiendo que la empresa es manufacturera, los costos de producción incluyen: local (agua, electricidad, luz y teléfono), mantenimiento de la maquinaria, materia prima (que probablemente tenga un componente importado) y costos laborales. Además, la empresa debe incurrir en costos administrativos: mantenimiento de la contabilidad, solvencias, trámites Cadivi y Sicad, trámites para sacar mercancía de los puertos, etc. Si la empresa es importadora y distribuidora, si bien no debe incurrir en costos de producción, tiene que cubrir costos laborales y de local, elevados costos burocráticos para las importaciones y muy probablemente debe recurrir al mercado paralelo para obtener divisas suficientes. Mientras que entre 2003 y 2011, el sector privado debió comprar un promedio de  US$ 7.834 millones por año en divisas en el mercado paralelo para cubrir las importaciones, solo en 2012 tuvo que adquirir US$ 19.473 millones.
¿Y si no hay? Un kilo de leche en polvo está regulado en BsF 30,37, pero en un establecimiento informal se puede conseguir a precios que varían entre Bs. 80 y 120. Por un lado, el comerciante informal toma ventaja de la demanda más elevada, por la escasez relativa del producto, pero a su vez también incluye como costos las horas de cola hechas en múltiples ocasiones y establecimientos para conseguir el producto o el mecanismo que emplee para obtener el producto. Por otro lado, ese comerciante sabe que hay personas dispuestas a pagar un precio superior al regulado. Tanto el buhonero descrito como el vendedor de electrodomésticos se enfrentan al mismo problema de fondo: es difícil conseguir la mercancía dadas las restricciones en la oferta. Esa dificultad implica que los comerciantes (grandes, medianos o pequeños) deben hacer mayores esfuerzos para reponer sus inventarios, mientras que los consumidores están dispuestos a pagar precios superiores para obtener los productos, que son escasos y consideran necesarios. Esta disposición a pagar “más caro” es aún mayor  porque: (1) hay una creciente liquidez monetaria, alimentada por el gasto público; (2) los altos niveles de inflación implican que todo es más caro de mes a mes; y (3) vivimos con el prospecto de una economía sin inventarios. En resumen, si el venezolano no compra hoy, mañana el dinero no le alcanzará o no conseguirá los productos.
¿Cuánto cuesta reponer inventarios? Los comerciantes no pueden fijar precios considerando únicamente lo que les costó adquirir un producto. Los comerciantes deben estimar cuánto costará comprar la mercancía para reponer el inventario, por lo que deben considerar cuando menos la inflación estimada. Además, si se trata de bienes importados, es fundamental considerar las posibilidades de que les aprueben o no divisas según las prioridades establecidas por el Gobierno Central; y que las liquiden o no según la disponibilidad de divisas.
Cada vez hay menos productores. Entre 2001 y 2013 el número de patronos y empleadores en el país se redujo en más de 205 mil, de acuerdo al INE. Además, Consecomercio explica que en los últimos 10 años han cerrado 4.000 industrias en el país. La importante contracción que ha sufrido el aparato productivo privado se debe, entre otras cosas, a: (1) problemas de acceso a la materia prima, mucha de ella importada con divisas que Cadivi liquida con importantes retrasos; (2) menor disponibilidad de insumos básicos, industrias que fueron nacionalizadas en 2007 y cuya producción viene en detrimento; (3) fallas en el servicio eléctrico que paralizan operaciones de forma recurrente; (4) precios regulados que no se ajustan a los crecientes costos; (5) el irrespeto a la propiedad privada, que se  ha traducido en más de 1.000 expropiaciones, muchas sin pago del justiprecio.
Todo lo anterior muestra a una Venezuela en que es difícil producir o hacer negocios, por lo que cada vez cuenta con menos productores y menos producción, y se hace más dependiente de lo importado. Menos producción, menos empresas, dificultades para acceder a divisas e insumos, implican una situación donde hay problemas de abastecimiento y una inflación persistente; y donde una nevera se vende a BsF 871.000, mientras que –a cambio oficial de 6,3 BsF/US$- la más cara del mundo cuesta BsF 261.000 en Nueva York. La lucha contra la especulación, mediante una lógica únicamente de fiscalización y control no va a funcionar hasta tanto se restablezca la confianza en la economía venezolana, se incrementen las inversiones y, en última instancia, se permita que sean los incrementos en la oferta  lo que disminuyan los precios y mejoren el abastecimiento. Si algo demuestran las largas colas que han durado más de una semana, es que no muchos piensan que el año que viene tendremos comercios más abastecidos y con mejores precios.
Al final, no es que todo es cada vez más caro, es que el valor de nuestra moneda es cada vez menor; y la usura y la especulación no son más que síntomas de una economía que está mal.

martes, 23 de julio de 2013

"La inflación marcha al ritmo del dólar paralelo"

ENTREVISTA ALEXANDER GUERRERO, ECONOMISTA


"En Venezuela siempre que ha habido una devaluación fuerte la economía se contrae" "La escasez de divisas es estructural, tiene que ver con el desenvolvimiento de la industria petrolera "

Tomado de El universal
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Alexander Guerrero considera que las condiciones han empeorado y estima que puede haber una contracción del PIB en torno a 5% este año ARCHIVO
VÍCTOR SALMERÓN |  EL UNIVERSAL
domingo 21 de julio de 2013  12:00 AM
De acuerdo con el Gobierno la devaluación que ha sufrido la moneda en el Sicad, donde esta semana las empresas compraron dólares a 10,9 bolívares, es decir, a un precio que duplica al que tuvo el Sitme tendrá un efecto mínimo en la inflación porque Cadivi abastecerá a 95% del mercado con divisas al tipo de cambio preferencial pero el economista Alexander Guerrero advierte que esta lectura no es la adecuada.

"Eso es contabilidad pero los precios no se forman así, intervienen las expectativas, la confianza en que habrá acceso a los dólares y todo el mundo sabe que no son suficientes. La correlación entre la inflación y el mercado paralelo es perfecta. Los precios no se están conformando de acuerdo a Cadivi, la inflación marcha al ritmo del dólar paralelo".

Desde su punto de vista la subasta de dólares a través del Sicad fracasará como herramienta para disminuir el precio del dólar en el mercado paralelo (una ley prohibe divulgar su cotización).

"El monto de la subasta, unos 215 millones de dólares, es muy pequeño tienen que poner muchos dólares para bajar el dólar paralelo y el Banco Central no tiene disponibilidad. En teoría el Sicad puede recibir dólares del Fonden pero la percepción es que no hay mayor cantidad en el Fonden y hasta tanto no aparezcan, la realidad es que no hay".

Concluye que "no hay mecanismo que diga que el tipo de cambio va a bajar en el mercado paralelo, lo que viene ocurriendo es que a ese mercado le tiene sin cuidado lo que ocurrió en la subasta del Sicad".

Ante la interrogante de por qué no hay suficientes divisas en momentos en que el precio del petróleo se ha mantenido sobre el promedio de 100 dólares no duda en señalar que todo obedece "a los problemas de Pdvsa, allí está la lapa escondida. El problema es estructural porque tiene que ver con el desenvolvimiento de la industria petrolera que provee 98% de los dólares que ingresan al país".

Complementa este aspecto e indica que la producción de barriles de petróleo ha caído y de los que se producen hay una porción que reporta pocos ingresos a la caja de Pdvsa.

"El reporte de la OPEP habla de 2,7 millones diarios de producción pero la misma OPEP publica la cifra de acuerdo con fuentes secundarias y allí es de 2,35 millones de barriles diarios, es decir, una disparidad de 15% cuando en el resto de los países la divergencia es de solo 0,1%". 

Aborda el tema de los barriles que reportan muy poco y precisa que "a los países que están en el convenio de Petrocaribe se les vende el barril de petróleo a entre 62 y 65 dólares promedio, pero 56% lo puedes pagar con especies o en efectivo. Dominicana con caraotas y Honduras con huevos".

Continúa y explica que "el 44% restante es financiado a 25 años a una tasa de 2%. Son 300 mil barriles diarios que se venden bajo estas condiciones en Petrocaribe más los 100 mil que se envían a Cuba. Por ellos no ingresa prácticamente nada a la caja de Pdvsa".

-¿Esta falta de dólares crea una crisis cambiaria y también fiscal que lleva a la desaceleración de la economía en el primer trimestre, a un crecimiento del PIB de solo 0,7%?

-Se llega al resultado del primer trimestre por la sequía de divisas y el déficit en las cuentas públicas. Cuando te faltan los dólares también te faltan los bolívares. El BCV comienza a financiar el déficit fiscal dándole préstamos a Pdvsa y eso trae la inflación atrás. Falta de divisas y alta inflación lleva a la pérdida de crecimiento de la economía.

-El ministro de Finanzas, Nelson Merentes, ha señalado que en el segundo semestre la economía va a crecer y que no vamos a un año de recesión. ¿Qué opina?

-Las condiciones del primer semestre han empeorado. Siempre que ha habido una devaluación fuerte la economía se contrae y la economía no ha terminado de contraerse, estamos en el medio del ciclo. Este año la contracción puede estar en torno a 5%. 

En materia de inflación afirma que hay señales graves. "La gente comenzó a comprar tres litros de aceite, leche, azúcar porque sabe que aumentarán rápidamente de precio eso puede ser el umbral de la hiperinflación".

Agrega que "actualmente hay una tasa de escasez en torno a 20%. Por lo general la inflación se acelera pero la gente consigue los productos".

viernes, 22 de febrero de 2013

Ajuste cambiario deprecia el salario mìnimo en 32%


Pasó de 476 a 325 dólares, lo cual significa una caída de 32%

EL UNIVERSAL
sábado 9 de febrero de 2013  12:00 AM
La devaluación del bolívar anunciada ayer por el Gobierno le robó capacidad de compra al salario. 

El salario mínimo en el país, fijado en 2.047,48 bolívares, pasó de 476 a 325 dólares, lo cual significa una caída de 32%, según indicó el director de Econométrica, Henkel García. 

Desde 2012, el poder de compra del salario de los venezolanos ha venido en deterioro. El Índice de Remuneraciones de los Asalariados (IRE) registró una variación de apenas 2,1% en el cuarto trimestre de 2012, inferior a los resultados alcanzados en el tercer trimestre (6,9%). 

Las remuneraciones de los trabajadores del sector privado aumentaron 3,2%, mientras que el sector público no reportó cambios, destaca una nota de prensa del Banco Central de Venezuela. 

Los aumentos de las remuneraciones privadas favorecieron a las agrupaciones de técnicos y profesionales medios (5,6%). 

Aún así, al revisar la evolución del salario y de los precios, el comportamiento de las remuneraciones en ambos sectores no muestra mejoría desde el primer trimestre de 2012, en el caso de quienes se desempeñan en el sector público, y desde el segundo trimestre del año pasado, en el caso de los privados. 

García prevé que el panorama mejore a mediados de año con el aumento del salario mínimo, cuyas estimaciones oscilan entre 20 y 25%. No obstante, advirtió que la inflación va a incidir en su poder de compra al final de año. 

El directivo de Econométrica recomendó a la población reordenar sus finanzas. "No gastar más de lo que ingresa, porque a lo largo del año se va a empeorar la situación económica", alertó. YF

domingo, 5 de agosto de 2012

El índice Big Mac muestra sobrevaluación del bolívar



La mezcla de tipo de cambio fijo y alta inflación desequilibra la economía

VÍCTOR SALMERÓN |  EL UNIVERSAL
jueves 2 de agosto de 2012  12:00 AM
El índice Big Mac elaborado por The Economist coloca a la moneda venezolana como la más sobrevaluada del mundo respecto al dólar, lo que constituye una muestra del desequilibrio que tiene la economía. 

El índice Big Mac se basa en la Teoría de la Paridad del Poder Adquisitivo que básicamente indica que el tipo de cambio entre dos monedas está en equilibrio cuando el precio de un mismo producto es igual en los dos países. 

El índice considera que el Big Mac, elaborado por Mc Donalds, es un producto representativo para detectar si las monedas están sobrevaluadas o subvaluadas porque tiene las mismas características en prácticamente todos los países. 

Así, el índice funciona calculando el tipo de cambio que haría que un Big Mac cueste lo mismo en cada país. 

Veamos la diferencia entre el bolívar y el rublo ruso. Al tipo de cambio actual un Big Mac, que cuesta 4,33 dólares en Estados Unidos, tiene un precio de 2,29 dólares en Rusia mientras que en Venezuela vale 7,92 dólares, es decir, en Rusia el dólar compra más hamburguesas, lo que indica que el rublo es barato, mientras que en Venezuela compra menos, indicando que el bolívar es caro o sobrevaluado. 

La moneda venezolana, de acuerdo con el índice, tiene una sobrevaluación de 83% al cierre de julio de este año. 

Una moneda sobrevaluada se traduce en que las exportaciones pierden mercado porque los productos que se elaboran en Venezuela son caros para el resto del mundo, mientras que las importaciones aumentan porque son baratas. 

Este desajuste se origina por una política donde el tipo de cambio oficial se ha mantenido en 4,30 bolívares por dólar mientras que la inflación venezolana es de las más elevadas del mundo. 

El resultado es que los costos de quien produce en Venezuela aumentan mucho más de lo que ocurre en otros países, proceso que es claro al observar el Mercosur. 

Al cierre de abril de este año la inflación acumulada en doce meses era de 23% en Venezuela mientras que en el resto de los integrantes del Mercosur la variación es mucho menor: Paraguay 3,3%, Brasil 5,1%, Uruguay 8% y Argentina 9,8%. 

Esta disparidad en el avance de los precios se traduce en que para un empresario venezolano es más costoso producir y sus productos son poco competitivos en el Mercosur, mientras que los alimentos que se compran a Brasil, Argentina o Uruguay son más baratos que los elaborados en el país. 

El Gobierno se vale de este desajuste para contener la inflación importando masivamente y en el primer trimestre de este año las compras del sector público en el exterior, principalmente de alimentos, registran un salto de 64%. 

Gracias a las importaciones, en los primeros seis meses de este año, en promedio, los alimentos y bebidas no alcohólicas acumulan un incremento de 7,6% versus 13% en el mismo período de 2011. 

Si bien se ha desacelerado, Venezuela sigue teniendo la mayor inflación de alimentos en la región y cuando se devalúe la moneda se verá en toda su magnitud el desequilibrio.